Durante el tiempo de observación de los 2 aguacates, uno con semilla y otro con la semilla en un vaso con agua, se pudo notar que el ritmo de descomposición de ambos era similar.
El hecho de que el aguacate tuviera o no la semilla no era de importancia para el proceso de putrefacción de este, volviéndose completamente falso la idea de que un aguacate sin semilla y puesta en agua, resistiria mayor tiempo que el aguacate que poseía su semilla.
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